¿Son perjudiciales?

La piel es la primera gran defensa natural y actúa como barrera contra agentes infecciosos, pero cualquier sustancia aplicada sobre ella, dada su permeabilidad, entra en nuestro torrente sanguíneo en tan sólo 20 minutos (por eso son eficaces los medicamentos por vía tópica).
Podemos ver el efecto perjudicial de los parabenos en dos vertientes: dermatológica y endocrina

  • Vertiente dermatológica

En esta vertiente dermatológica intentaremos analizar el impacto directo sobre la piel del uso de los parabenos.
En Estados Unidos en 1940 se describe por primera vez el eczema alérgico de contacto (EAC) por sensibilización a parabenos, pero no será hasta 1966 cuando se describa una sensibilización a parabenos, también en Estados Unidos.
A partir de esta fecha se han reportado varios casos de EAC en pacientes y los productos empleados para tratar su eczema contenían parabenos, con lo que la situación se hacía crónica.
En los años 60 y 70 saltan las alarmas y se responsabiliza a los parabenos de producir eczemas de contacto duraderos, lo que lleva a la industria cosmética y farmaceútica a comercializar productos sin parabenos.

En la actualidad la capacidad de sensibilización de los parabenos en la población general se sitúa en la muchos estudios en torno al 1%. A pesar de que el uso de los parabenos ha seguido aumentando (siendo actualmente los conservantes más utilizados) presentan unas tasas de sensibilización bajas comparados con otros conservantes.

  • Vertiente endocrina

La mayoría de los estudios sobre parabenos se centraban en el estudio de si podían ser los causantes de de alergias y sensibilización. Todavía no se había planteado la posibilidad de que el uso de productos con parabenos por vía tópica pudiera afectar a órganos internos. Pero en 2004 un estudio de la doctora Philippa Darbre, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Reading ,Inglaterra, relacionaba el cáncer de pecho en humanos y el uso de parabenos. El estudio fue publicado en el Journal of Applied Toxicology con el título de “Concentration of parabens in human breast tumours” (Concentración de parabenos en cánceres de pecho de humanos).
En este estudio se alerta sobre la concentración de parabenos encontrada en el tejido de 20 tumores y se abría el debate sobre la posibilidad de que los parabenos actuaran como disruptores endocrinos alterando el equilibrio hormonal.
Sus conclusiones fueron que los parabenos, en especial el methylparaben, se acumulan no sólo en el tejido mamario, sino también en la axila y tejidos colindantes, tienen cierta actividad estrogénica y pueden desarrollar cáncer de mama . La doctoctora sugirió que había una relación entre el cáncer de mama y los parabenos presentes en muchos cosméticos pero, sobre todo, en los desodorantes.
Volvamos por un momento a los disruptores endocrinos. ¿Qué es un disruptor endocrino? es una sustancia química, ajena al cuerpo humano, capaz de alterar el equilibrio hormonal, es decir, de generar la interrupción algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual. Los parabenos serían estrogénicos, es decir, imitarían la actividad de los estrógenos del cuerpo humano. Pero las hormonas juegan un papel vital en muchos procesos biológicos –como el desarrollo y el funcionamiento de los órganos , los estado de ánimo y la reproducción– productos químicos que alteran, dificultan o impiden su correcto funcionamiento pueden tener profundos efectos negativos en la salud; desde anormalidades reproductivas pasando por trastornos inmunológicos hasta provocar obesidad, cáncer y otras muchas patologías.
Los disruptores endocrinos se encuentran en cosmética (a través de los parabenos), en muchos de los plásticos que utilizamos a diario (tupperwares para la comida, el ratón o el teclado del ordenador, las botellas de agua, los juguetes), en los perfumes, lacas de uñas, desodorantes, en la ropa sintética y en los tintes utilizado.
Las sustancias en el punto de mira son los ftalatos, compuestos de PCB, fenoles y feniles usados como desinfectantes y conservantes, bisfenol-A (prohibido en la UE para las tetinas y chupetes de los bebés, pero no para juguetes).

En España contamos con un gran científico, el doctor Nicolás Olea, catedrático de Medicina en la Universidad de Granada y coordinador de Investigación del Hospital Clínico de Navarra, cuya especialidad es la de Radiología y Oncología. Además es el representante español en el Comité de Científicos de Disruptores Endocrinos, por ser uno de los mayores expertos del mundo en esta materia. Él es uno de los que más ha alertado sobre los peligros de los disruptores endocrinos en numerosas conferencias (Ver conferencia)

También en nuestro país, el Dr. Luis Conde-Salazar Gómez –Jefe del Servicio de Dermatología Laboral de la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo. Instituto de Salud Carlos III de Madrid (Leer artículo) señala que, el debate se vuelve  a abrir por el  posible efecto hormonal de los parabenos. Según él, al menos sobre animales algunos parabenos han demostrado efectos como la disminución de la cantidad de esperma, aunque aún no está demostrado en humanos.

Leer artículo Cáncer y parabenos

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